REFLEXIÓN SOBRE MIS SENTIRES
Para entender mi mapa mental sobre mis sentires, voy a tratar de seguir un orden empezando por la línea de la rabia y siguiendo las agujas del reloj.
Realizar esta actividad me resultó bastante complicado puesto que tratas “en frío” las emociones, sentimientos, ... Soy una persona que de por si no me gusta hablar de mis sentires y peor me siento cuando sé que esta expresión de lo que siento va dirigida a un grupo de personas con las que no tengo confianza. De ahí que mi primer sentir fuera la rabia. Eso, estoy segura, que hizo que mi cabeza “seleccionase” aquello más superficial. Además, la presión de “¿a ver, que sentimientos tengo?” hizo que se me generase un estado de impotencia (al tener que seguir con la actividad) y un sentimiento de ridiculez o vergüenza conmigo misma al verme hablando conmigo misma.
Analizándome, a día de hoy, tengo una situación que me genera estrés e impotencia puesto que no tengo la capacidad para encontrar la solución, o más bien, como transmitírsela a una amiga. Entiendo que son sensaciones que, una vez solucionado el problema, dejaré de tener o se convertirán en relajación o en un sentimiento de satisfacción si logro ayudarla.
Si sigo afondando, lo primero que se me viene es a nivel personal, o para entendernos, como se suele decir en cuanto a la situación sentimental. Y ahí, rápidamente, me encuentro en un estado de paz con sentimientos como el amor y sensación de tranquilidad.
Y, como es parte de mi vida, lo siguiente que se me viene es en cuanto al aspecto profesional. Rápidamente se me viene el cariño de los niños/as, recíproco y eso se convierte en mí en un estado de energía, con la emoción de alegría, ilusión a la hora de preparar y dar las clases lo que se convierte, a su vez, en un sentimiento de satisfacción en esta parte de mi vida.
Como sigo pensando, encuentro rápidamente la tristeza. Al pensar en mis padres, al recordar vivir con ellos, me produce un estado de melancolía en relación al paso del tiempo. Dicen “es ley de vida” crecer, independizarse, vivir con otras personas, ... y estando feliz por ello, al mismo tiempo me encuentro con emociones contrarias como es la tristeza al no estar tanto tiempo con ellos o, incluso, miedo al pasar del tiempo...
Y, por último, haciendo esta actividad estoy en mi casa. El día a día (trabajo, casa, universidad) hace que me encuentre con la sensación de cansancio pero estando en casa, en mi refugio, también estoy cómoda lo que me hace sentir estar en un estado de sosiego.
Haciendo esa actividad me doy cuenta de que me resulta muy complicado tanto ponerle nombre a algunas de mis emociones, sentimientos, ... como ser capaz de saber de si se trata de una sensación, sentimiento, ... Como se puede ver en mi mapa tengo todo mezclado y
cuando me dispongo a ordenar ese “caos” tengo muchas dificultades a la hora de clasificarlas. En algunos casos tengo dudas de si irá bien o no. Y con esto me pregunto... ¿no me gustará hablar de mis sentires, precisamente por esto? Es decir, no es que no me guste, sino que no sé...
Lo que me resultó llamativo es que a la hora de ponerles colores a los sentires, la influencia del libro del Monstruo de Colores (que trabajamos en Educación Infantil) fue tal que a las emociones que aparecen en el libro no dudé qué color ponerle pero a las que no aparecen no tenía ni idea...
Como punto final, decir que esta actividad me dejó con un gusanillo en el cuerpo, a ver si me explico, me gusta “controlar” mi cuerpo, hago deporte para estar y sentirme bien, cuido mi alimentación, me preocupo del pelo, de las uñas, ... pero... ¿qué pasa con esta parte “interior”? ¡Igual es el momento de empezar a cuidarla también!


No hay comentarios:
Publicar un comentario